El intelectualismo moral consiste en que la virtud y la vida justa son racionalmente comprensibles y pueden aprenderse y enseñarse por la misma vía.

El propósito central de al reflexión de Sócrates es moral: la perfección del individuo. Esta perfección consiste para Sócrates en el autodominio.  Aquí se constituye el ideal clásico del sabio moral: el héroe no es que que vence sobre los demás, sino el que vence sobre uno mismo. El sabio es el que se domina a si mismo, lo cual significa que hay algo en uno mismo (las pasiones) que debe ser dominado o sometido y cuyo desgobierno acarrea la infelicidad, la imperfección o el mal moral. Para este propósito moral se precisa de un conocimiento distinto de la especulaciones sobre el origen de la realidad natural.

Sócrates trata de someter la vida humana y sus valores a la razón y trata de racionalizar la conducta humana ajustándola a normas fijas y universales.